¿Calle para José Manuel Palacio? Ciudadanía, democracia y movimiento vecinal

21 de febreru de 2013 DE 2013 • Rafa Velasco

Tuve la ocasión de conocer a José Manuel Palacio después de ser alcalde de Xixon, cuando comenzó a construir el proyecto de Unidad Gijonesa y anteriormente, cuando fue alcalde. Y digo conocer porque, aunque como es muy dada cierta gente podría presumir de ser su amigo, la verdad es que nunca lo llegué a ser, por falta de trato, osea, que sólo lo conocí. Lo poco que lo conocí me valió para apreciar que era una buena persona y sobre todo una persona honrada en la que primaban más sus valores éticos que los egoísmos personales. Creo que José Manuel Palacio representaba eso que algunos/as llamamos la “virtud republicana” y a la par un gijonesismo como pocos han representado en la historia de nuestra villa.

Resulta un tanto extraño que en una ciudad como la nuestra tan dada a dar el nombre de sus calles a sus alcaldes (Rodríguez Sampedro, Juan Alvargonzález, Eladio Carreño, Domínguez Gil, Sanz Crespo, etc.), no hay dado todavía el nombre de una calle importante al primer alcalde elegido en las urnas tras el franquismo. Parece como si hubiera alguien empeñado en olvidar sistemáticamente la figura de José Manuel, quizás porque en su periodo de mandato se atisbaron profundas transformaciones sociales de mano de un gobierno conjunto de eso que algunos/as llaman las izquierdas, y que tras su defenestración en aquella innombrable asamblea de la Universidad Laboral, dio paso a un modelo de gestión clientelar en nuestra ciudad del cual hoy somos herederos. Viendo las razones airadas y beligerantes de muchos/as de los que fueron artífices de aquel atropello a la democracia interna de un partido político quizás se entienden muchas cosas. El nombre de José Manuel sigue siendo el fantasma de las navidades pasadas para los que hoy siguen inmersos en una profunda “Marea” de amiguismo, nepotismo y corrupción.

He oído en estos días muchos argumentos para no cambiar el nombre de Avenida del Llano por el de Avenida o Calle José Manuel Palacio. Y como me resulta difícil morderme la lengua y soy vecino del Llano de Abajo de toda la vida, voy atreverme a opinar también, faltaría más. Algunos/as de esos argumentos quizás no me parezcan despreciables, en concreto, todos aquellos que hacen referencia a ciertas distorsiones para la operativa de tiendas y negocios, aquellos que plantean que el nombre actual esta consolidado, etc. Creo que dichos argumentos sí que deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar la decisión. Pero me pregunto si justifican dichos argumentos el salir a la calle en manifestación y en cortar el tráfico, y que ello sea impulsado por un sector del movimiento vecinal de esta ciudad. En mi barrio hay una cantidad enorme de parados/as, sobre todo jóvenes; hay cada vez más locales comerciales cerrados; hay muchos/as vecinas a los que se les ha desahuciado de su vivienda; hay situaciones de precariedad laboral espantosa; hay familias con serias dificultades para llegar a fin de mes; hay un deterioro progresivo de los servicios públicos de salud y educación; hay población pensionista e inmigrante a la que se le han recortado sus derechos de asistencia sanitaria; hay problemas de aparcamiento, etc. Somos un barrio históricamente de izquierdas y un barrio con un nivel de vida aceptable, dentro de la crisis actual, pero donde se están generando serios problemas de marginación social, que ya veremos adónde llegan.

El nombre de José Manuel sigue siendo el fantasma de las navidades pasadas para los que hoy siguen inmersos en una profunda “Marea” de amiguismo, nepotismo y corrupción.

No he visto a ese movimiento vecinal movilizarse por esos problemas, no le he visto articular mecanismos de solidaridad con los/as mas desfavorecidos/as del barrio, no les he visto cortar el tráfico cuando despiden a gente, etc. No he visto tampoco a ciertos dueños de negocios que claman por hipotéticos perjuicios que genera el cambio de nombre de dicha calle cuando subían el IVA o el IBI que si les perjudica seriamente en su cuenta de resultados, es más, a muchos/as los he visto “esquirolear” en las ultimas huelgas generales, siendo tremenda insolidarios con los/as que son sus clientes. No seamos fariseos, quitémonos la careta, y digamos la verdad, ese sector del movimiento vecinal ha salido a la calle por esto porque lo mandaban los jefes de su partido que no pueden tolerar que alguien a quien ellos odian tanto, porque les hizo reflejarse en sus miserias, pueda tener un digno reconocimiento en esta ciudad.

Ha habido también otros argumentos aún más insultantes a la razón. He llegado a leer que no se debe politizar el nombre de las calles, en una ciudad donde como decía casi no queda alcalde que no tenga una calle o plaza a su nombre, y lo dicen los mismos que nunca levantaron un dedo cuando muchas calles llevaban el nombre de conspicuos fascistas. Algunos/as llegaron aprovechar para ver si aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid lograban que se le quitara la Calle a don Carlos Marx, intentaron equiparar al mismo hasta con Hitler. Pero a esos mismos sigue sin molestarles que un colegio de Pumarín se llame Julián Gómez Elisburu, uno de los jerarcas de la Dictadura, o no les molesta ver a un en muchos portales de esta ciudad el “yugo y las flechas”. Como otros argumentos, de los anteriormente citados, me parecen razonables, y algunos los entiendo pero no los comparto, esto últimos los desprecio profundamente.

Quizás de todo este debate y ruido, sobre todo ruido, podríamos sacar alguna lección democrática. Quizás para tomar ciertas decisiones hay que consultar a los/as ciudadanos/as afectados/as, pero a todos/as ellos/as no solo a los cuatro amigos del poder. Por eso quizás sería bueno abrir una experiencia de convocar un referéndum en el barrio del Llano para que decidamos sobre este tema todos los allí empadronados con una antigüedad mínima de seis meses, o así, para evitar cosas raras. Y que sea la Democracia la que realmente decida, y que en el futuro para temas de más hondo calado también se consulte al pueblo. Y sería también bueno que este movimiento vecinal que en los últimos años estaba aletargado aproveche para salir a la calle, como hace la Asamblea Vecinal del 15-M del barrio de El Llano, y se manifieste contra la explotación laboral, contra los despidos, contra los desahucios, por mejores servicios públicos, etc. Si este debate sirviera para ello una vez más José Manuel Palacio, con calle o sin ella, habría hecho un buen servicio a la villa de Xixón.